martes, 8 de marzo de 2016
miércoles, 11 de noviembre de 2015
De Aberdeen y el auténtico origen del nombre de Hong Kong
Según la Wikipedia –vaya comienzo-, se
datan asentamientos en los alrededores de la ciudad de Aberdeen (Escocia) desde
al menos el año 6.000 antes de Cristo. Si bien hoy en día su principal fuente
de riqueza es el crudo extraído en las estaciones petroleras del muy fructífero
Mar del Norte, y también el gas, en su momento fue la pesca la actividad que
aseguraba los ingresos y el condumio a sus pobladores.
Y me imagino que así ocurría cuando en las
décadas de 1840 y 1850 la flota británica “ganó” al impero chino la actual isla
de Hong Kong en la primera guerra del opio. Fue entonces cuando los marineros
británicos entraron en contacto por primera vez con la original香港, cuya traducción fonética al inglés es “hongkong”. Esta era una pequeña
población pesquera situada en la costa suroeste de la isla, y frente a una isla más pequeña conocida hoy en día como Ap Lei
Chau.
Y la anécdota se originó cuando los
colonos equivocaron el nombre de 香港 (Hongkong) y comenzaron a aplicarlo a todo el territorio de la
isla secuestrada, en lugar de seguir restringiéndolo a la pequeña población
pesquera. Para cuando los forasteros se quisieron dar cuenta consideraron que
no era muy práctico resolver el entuerto. Entonces aplicaron oficialmente el
nombre a la isla entera y decidieron rebautizar al asentamiento pesquero como
Aberdeen, por su parecido con su hermana mayor escocesa. Punto.
El Aberdeen de Hong Kong sigue manteniendo
hoy en día cierta actividad pesquera, alojando a su flota en las aguas
tranquilas tras la barrera anti-tifones. Sin embargo actualmente sus habitantes
se ocupan mayormente en piscifactorías, en el sector servicios vinculado al
turismo gastronómico de productos del mar, y a otros trabajos industriales en
tierra en la vecina Wong Chuk Hang.
Todas estas circunstancias unidas a la,
imagino, muy feroz competencia en el mercado de las piscifactorías de la cercana
provincia de Guandong, al otro lado de la frontera con la China continental,
han provocado que la población local de Aberdeen que vivía en casa flotantes
haya disminuido de manera drástica.
Como en otras muchas poblaciones de la
Región Administrativa Especial de Hong Kong que se sitúan lejos de los barrios
financieros y Kowloon, los habitantes de Aberdeen también se ordenan en
inmensas torres de apartamentos que asoman al mar. Generan así un telón de
fondo espectacular para las rudimentarias y sencillas embarcaciones que aún
resisten en el negocio de la pesca.
Casa flotante y uno de sus habitantes pescando.
Contraste de formas de vida a tan sólo unos metros de distancia.
Al fondo la barrera anti-tifones calma las aguas del canal que acoge viviendas y restaurantes flotantes.
Me siguen sorprendiendo el tamaño, la geometría y la fotogenia de las viviendas.
Restaurante flotante Jumbo, uno de los más grandes restaurantes
flotantes del mundo y que puede recibir hasta 2.300 comensales a la vez. Su fisonomía quiere recordar a un palacio chino. Toma Ya.
Pero todo esto no tiene nada que ver con
la razón primera por la que vinimos de excursión a Aberdeen hace unos días. Y
es que el motivo tenía más relación con saciar nuestro apetito de una manera
más o menos sui generis, a base de productos frescos en el mercado
local, cerveza bien fría y a buen precio, todo ello sobre un mantel de bolsa de
plástico rajada por la mitad y servilletas de papel higiénico. Un auténtico BYO
-bring your own- en el que tú mismo
compras en el mercado lo que quieres comer y lo subes a la zona de bares para
que te lo cocinen de inmediato, eso sí, al estilo chino.
jueves, 29 de octubre de 2015
El Templo de los 10.000 Budas en Pai Tau Village (Ten Thousand Buddhas Temple)
Hong Kong no ha sufrido en la historia
ningún paréntesis en las costumbres religiosas de sus habitantes, lo que
contrasta con lo ocurrido en la China continental tras la segunda guerra
mundial y durante el periodo comunista de Mao. Es más, en aquella época muchos
religiosos, principalmente budistas y cristianos, emigraron de la China
continental a la colonia británica donde se instalaron definitivamente hasta el
día de hoy. Así el budismo es la religión mayoritaria de los hongkoneses,
aunque también hay comunidades cristinas, musulmanas y otras.
Fue en el siglo sexto cuando el budismo
llegó a la región sin que esto significara el desplazamiento la adoración a los
variados dioses y diosas a los que tradicionalmente se les había rendido culto;
diosas como Tin Hau, diosa del mar, o Kwan Yin, dios de la misericordia. Como
consecuencia, en numerosos templos considerados budistas se puede encontrar una
mezcolanza de imágenes de Buda con otros dioses y diosas locales o de la
religión taoísta.
Pero quizás este no sea el caso del
Templo de los 10.000 Budas situado en la falda de una montaña en Pai Tau Village, barriada más bien modesta de
la ciudad de Sha Tin, ciudad de grandes edificios situada en los Nuevos
Territorios y que acoge a 610.000 habitantes. El templo fue fundado en 1949 por
el reverendo Yuet Kai, cuyo cuerpo se encuentra expuesto en el templo principal
desde su muerte en 1965, eso sí, cubierto y conservado en barniz chino y capas
de oro. Dicho templo principal –the Ten
Thousand Buddhas Temple propiamente dicho- es una construcción cúbica cuyas
paredes interiores exhiben de manera perfectamente ordenada 12.800 figuras de
Buda. Las figuras, del tamaño de un palmo, están alineadas en decenas de baldas
equidistantes en altura (prohibido fotografiar en el interior, así que
diríjanse a la Wikipedia para tener una ilustración).
Ascensión al Templo de los 10.000 Budas por Pai Tau Village
Vistas de Sha Tin desde el templo
Templo de los 10.000 Budas - Ten Thousnad Buddhas Temple
Detalles en los alrededores del templo principal
Pero el conjunto arquitectónico ocupa en
total ocho hectáreas, ya que además del templo principal hay otras
construcciones, algunas funerarias y otras dedicadas al culto, así como un
conjunto de pabellones inferiores donde viven los monjes y que no están
abiertas al público. Todas estas construcciones están inmersas en la vegetación
tropical de la montaña, y comunicadas entre sí por caminos flanqueados por 500
Arhans dorados, estatuas que representan monjes budistas que alcanzaron la
iluminación en vida y por tanto el nirvana tras su muerte. Increíble la
variedad de rostros, posturas y gestos de las estatuas que te observan desde
ambos lados mientras paseas por el complejo budista.
Camino de acceso al complejo flanqueado por Arhans
Arhans
Y haciendo referencia a la superstición,
la numerología y el culto a la suerte, corrientes tan asentadas en la cultura
china, mucho más que la propia religión, nos llamó la atención la distribución
de los pequeños espacios para la conservación de las cenizas de los muertos en
un pabellón funerario. En la construcción, también cúbica y de doble altura, pudimos
observar cómo las cuatro paredes estaban forradas de puertecitas numeradas, eso
sí, evitando por completo el número 4; en cantonés la palabra “cuatro” es de sonido
similar a la palabra “muerte”, “catorce” a “debes morir”, y veinticuatro a “de
fácil muerte”. Así, de las baldas numeradas de abajo a arriba de la balda 1 a la
29 faltaban la 4, la 14 y la 24; me salen 26 baldas reales. De la balda 1 a la
12 se contaban los huecos del 001 al 223, evitando el 004, el 014, el 024, el
034, el 40, el 41, el 42… y así sucesivamente. De la balda 13 a la 29 se
contaban huecos del 001 al 200, evitando también cualquier cifra que albergara
un 4.¡Qué manera más difícil de contar, madre!
En definitiva, a mi me salen 4.443 huecos
¡¡qué mala suerte!! ¡A ver si me va a venir ahora el mal fario por querer
contar bien! Mierda. ¿Qué os sale a vosotrxs?
Como anécdota para el turista el complejo
también acoge la pagoda de nueve alturas que aparece en los billetes de cien
dólares de Hong Kong. Bueno, sólo en algunos de los emitidos por el HSBC ya que,
también como anécdota y para vuestra información, los billetes de Hong Kong son
emitidos por tres bancos diferentes: HSBC (The Hong Kong and Shanghai Banking
Corporation), Bank of China, y Standard Chartered Bank.
Y como algo que no olvidaremos, o más
bien como susto, la súbita aparición de una red-necked
keelback en nuestro camino de ascensión al templo, una bicha verde de
cuello rojo que se cruzó con nosotros por sorpresa. Traquilxs, aunque es
venenosa y peligrosa para los humanos sólo inyecta veneno con los dientes
posteriores, lo que no ocurre en la mayoría de las ocasiones. Uff (aquí icono
del whasapp con la gotita de sudor en la frente pero con sonrisa).
Antonio.
Hiking en Hong Kong por el MacLehose trail (secciones 4 y 5)
(Publicado inicialmente el 18 de octubre de 2015)
Y en nuestros días libres seguimos
tratando de conocer cosas nuevas de Hong Kong, y así seguir disfrutando de una
rutina semanal que baila entre el trabajo, y por lo tanto el “yo vivo en Hong
Kong”, y el “como tampoco tengo mucho trabajo y todo sigue siendo novedoso,
parece que estoy medio de vacaciones”. Y no me siento bien del todo por ello,
pero a la vez pienso que tengo que disfrutarlo y sacarle el máximo partido a
esta temporada.
Hace una semana nos apuntamos a hacer una
ruta de cinco horas de hiking por la
naturaleza de Hong Kong, concretamente por los Nuevos Territorios. Y es que,
como ya comentaba anteriormente, la mayor parte del territorio de la Región
Administrativa Especial de Hong Kong no es terreno urbano.
Como todo, el gobierno tiene bastante
bien organizada la información para que cualquiera pueda fácilmente hacer rutas
de senderismo por la zona, por supuesto reduciendo al máximo los posibles riesgos
en la actividad. Resulta que están habilitadas cuatro grandes rutas en el
territorio: 1. Hong Kong trail, de 50
kilómetros y que recorre de este a oeste la isla de Hong Kong, 2. Wilson trail, de 78 kilómetros atravesando de
norte a sur toda la región, y discurriendo casi en su totalidad por parques
naturales, 3. Lantau trail, que como su nombre indica con sus 70 kilómetros
atraviesa la isla de Lantau, la isla más grande de todas, al oeste de los
Nuevos Territorios, y 4. MacLehose trail,
que con sus 100 kilómetros va de este, desde Sai Kung East Country Park, a
oeste, hasta Tuen Mun, atravesando las montañas centrales.
Y es un tramo de esta última ruta,
comprendido entre las secciones 4 y 5, el que realizamos, concretamente desde
la parada de metro de Heng On a la central de autobuses de Tsz Wan Shan,
atravesando el Ma On Shan Country Park. Para mi sorpresa, ya que tan sólo
esperaba atravesar densas masas selváticas, también anduvimos por zonas más
despejadas de plantas herbáceas y arbustos. Las laderas orientadas al norte son
húmedas y están protegidas de las fuertes rachas de viento de los tifones que
entran desde el sur; sin embargo, la cara sur recibe mayor radiación solar
además de soportar el castigo directo de los tifones. Y de ahí, la diferencia
en la vegetación.
Lo mejor de la ruta, las vistas hacia el
este desde el Ngong Ping, punto en la planicie elevada al sur de Pyramid Hill.
Desde allí podíamos ver la bahía que aloja a la población de Sai Kung, Port
Shelter, y las islas e islotes en el horizonte. Vistas espectaculares como
podéis ver en las fotos. Además, para lxs que estéis interesadxs en conocer más
sobre este tipo de turismo activo en Hong Kong, os dejo el enlace de la página
web del gobierno con toda la información útil.
Antonio
http://hiking.gov.hk/eng/longtrail/longtrail.htm
miércoles, 28 de octubre de 2015
Celebraciones del Mid Autumn Festival en Hong Kong: los dragones de fuego de Tai Hang y Pok Fu Lam Village
(Publicado inicialmente el 8 de octubre de 2015)
El barrio de Tai Hang en la isla de Hong Kong era, en sus inicios, una pequeña aldea de emigrantes Hakka, chinos del norte del país que se asentaron en las provincias del sur allá por el siglo XVII. Sus pobladores eran granjeros y pescadores.
En 1880 uno de sus habitantes mató una serpiente que se adentró en la aldea. -Me imagino que esto era un evento normal por aquel entonces, ya que incluso hoy en día la población de Hong Kong vive en tan sólo el 25% del territorio superurbanizado, y el restante 75% los constituyen selvas, costas y reservas naturales, que esconden infinidad de bichos que viven estupendamente en el clima subtropical y monzónico de la zona-. Pero el cadáver de la serpiente desapareció misteriosamente a la mañana siguiente, hecho que algo tuvo que ver con una plaga que afectó en los días posteriores a la población, provocando la muerte de muchos de sus vecinos.
El barrio de Tai Hang en la isla de Hong Kong era, en sus inicios, una pequeña aldea de emigrantes Hakka, chinos del norte del país que se asentaron en las provincias del sur allá por el siglo XVII. Sus pobladores eran granjeros y pescadores.
En 1880 uno de sus habitantes mató una serpiente que se adentró en la aldea. -Me imagino que esto era un evento normal por aquel entonces, ya que incluso hoy en día la población de Hong Kong vive en tan sólo el 25% del territorio superurbanizado, y el restante 75% los constituyen selvas, costas y reservas naturales, que esconden infinidad de bichos que viven estupendamente en el clima subtropical y monzónico de la zona-. Pero el cadáver de la serpiente desapareció misteriosamente a la mañana siguiente, hecho que algo tuvo que ver con una plaga que afectó en los días posteriores a la población, provocando la muerte de muchos de sus vecinos.
Una
noche Buddha se apareció en sueños a un anciano del lugar, y para
salvar a su población de la maldita plaga le instó a organizar una danza
de un dragón de fuego durante el festival de medio otoño. Al igual que
ocurre con las apariciones de nuestras vírgenes y santos occidentales el
hecho tuvo un resultado milagroso, ya que el azufre que emanó de los
miles de palos de incienso del dragón erradicó por completo la
enfermedad de la aldea de Tai Hang.
El pasado domingo 27 de septiembre los chinos volvieron a celebrar el festival de medio otoño, coincidiendo con la luna llena del día 15 del octavo mes del calendario chino y, por supuesto, volvieron a “bailar” el dragón de fuego en las calles de Tai Hang. Como se ve en las fotos el dragón de 67 metros y con más de 70.000 palos de incienso era portado por decenas de chavales, y estaba acompañado por un séquito de niñas y adultos con lámparas de papel, típicas del festival de medio otoño, un tambor gigante y una “banda” de gaitas y más percusión; me imagino que lo de ser colonia británica les ha dejado también reminiscencias escocesas.
Pero este no es el único dragón de fuego que baila en la ciudad en esta fecha, sino que al oeste de la isla también se llevaron a cabo ritos y costumbres populares entorno a la bestia. En Pok Fu Lam Village, una barriada construida por los propios vecinos a base de ocupar los espacios levantando casas de obra pero también de madera y chapa, el dragón se paseó por las callejuelas no sin pocas dificultades debido a la estrechez de las mismas; incluso el cuerpo estaba separado de la cabeza, eso sí, siguiéndole bien de cerca, todo ello para que la cabeza pudiera bailar libremente al son de los bombos y platillos que sonaban cada vez que un vecino donaba dinerillos a la “hermandad del dragón” en un sobre rojo. Mucho menos turístico y famoso el dragón de Pok Fu Lam que su compañero en Tai Hang en pleno corazón de la ciudad, pero mucho más popular y entrañable. Como las cofradías de barrio, vamos.
Aquí os dejo unas fotos. Un saludo. Antonio.
El pasado domingo 27 de septiembre los chinos volvieron a celebrar el festival de medio otoño, coincidiendo con la luna llena del día 15 del octavo mes del calendario chino y, por supuesto, volvieron a “bailar” el dragón de fuego en las calles de Tai Hang. Como se ve en las fotos el dragón de 67 metros y con más de 70.000 palos de incienso era portado por decenas de chavales, y estaba acompañado por un séquito de niñas y adultos con lámparas de papel, típicas del festival de medio otoño, un tambor gigante y una “banda” de gaitas y más percusión; me imagino que lo de ser colonia británica les ha dejado también reminiscencias escocesas.
Pero este no es el único dragón de fuego que baila en la ciudad en esta fecha, sino que al oeste de la isla también se llevaron a cabo ritos y costumbres populares entorno a la bestia. En Pok Fu Lam Village, una barriada construida por los propios vecinos a base de ocupar los espacios levantando casas de obra pero también de madera y chapa, el dragón se paseó por las callejuelas no sin pocas dificultades debido a la estrechez de las mismas; incluso el cuerpo estaba separado de la cabeza, eso sí, siguiéndole bien de cerca, todo ello para que la cabeza pudiera bailar libremente al son de los bombos y platillos que sonaban cada vez que un vecino donaba dinerillos a la “hermandad del dragón” en un sobre rojo. Mucho menos turístico y famoso el dragón de Pok Fu Lam que su compañero en Tai Hang en pleno corazón de la ciudad, pero mucho más popular y entrañable. Como las cofradías de barrio, vamos.
Aquí os dejo unas fotos. Un saludo. Antonio.
Séquito de niñas y adultos portando lámparas de papel en Tai Hang
La música en Tai Hang era cosa de gaiterxs
Y por fin la cabeza del dragón de fuego de Tai Hang y su larga cola portada por decenas de hombres
Mientras en Pok Fu Lam Village lxs vecinxs disfrutan de lo que yo llamaría "la verbena" del Mid Autumn Festival
Lxs vecinxos de Pok Fu Lam Village dan vida a su dragón de fuego
El dragón visita cada casa de Pok Fu Lam Village para agradecer los donativos
Intuyo que debe ser un orgullo para lxs jóvenes del barrio portar el dragón de fuego en una noche importante como esta
"Entre el dragón y la pared"
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