sábado, 29 de mayo de 2010

Y por fin Kajuraho y Varanasi

Ya lo sé, con tanto querer contar cosas pero no adelantar nada os he hecho todo un lío. Mea culpa. Creo que no sabéis ni donde estamos, ni a donde vamos ni a donde no vamos. Os haré un resumen y luego pasaré a relatar otra de las etapas del viaje, enlazando con nuestras peripecias por Agra que Andrés ya ha contado.

Resumen:

1 de Mayo, Amritsar (estado dePunjab), ciudad del templo dorado: compramos dos billetes de Kolkata a Bangkok para el próximo 14 de junio.

4 de Mayo, McLeod Ganj (estado de Himachal Pradesh), ciudad donde reside el Dalai Lama en el exilio: nos enteramos por las noticias en la tele y posteriormente confirmamos en internet la existencia de dos conflictos en nuestros próximos destinos:

a) Nepal: nuestro próximo destino donde llegaríamos alrededor del 14 de Mayo después de visitar Varanasi. Una huelga general de los maoístas ha paralizado completamente el país, todo está cerrado y los transportes son inexistentes. Turistas están siendo evacuados del país.

b) Bangkok: los camisas rojas llevan un mes de protestas ocupando las zonas más turísticas de la capital. Durante enfrentamientos con el ejército han tenido lugar varias explosiones dejando al menos una veintena de muertos y decenas de heridos.

6 de Mayo, Chandigarh (estado de Punjab), ciudad dividida en sectores y diseñada por Le Corbusier: tomamos cuatro decisiones en unamañana.

a) anulamos nuestro viaje a Nepal

b) cancelamos billetes a Bangkok

c) compramos nuevos billetes para salir de la India desde Kolkata el 1 de junio, ya que nos cumple el visado de tres meses de estancia continuada en la India. No os hemos desvelado todavía nuestro país de destino

d) desde el día 14 de Mayo que dejaremos Varanasi hasta el 1 de Junio que hemos de estar en Kolkata visitaremos Sikim, estado del Himalaya oriental indio localizado al este de Nepal, sur de Tíbet y Oeste de Bután

7 de Mayo, Ambala Cantt., estación de tren cercana a Chandigarh desde donde partimos hacia Agra: nos enteramos de que no hay plazas en ningún tren de Varanasi a Sikim alrededor del 14 de Mayo, y tampoco de Sikim a Kolkata a finales de Mayo. No sabemos qué hacer durante la última quincena del mes de Mayo esperando a abandonar el país el 1 de Junio desde Kolkata

Y una vez hecha esta aclaración, continúo contando nuestra ruta por los estados de Uttar Pradesh y Madya Pradesh. Eso sí, intentaré ser más breve que nunca ya que a 29 de Mayo ya en Kolkata tenemos atrasada mucha faena, y queremos ponernos al día con esta retransmisión antes de volar el 1 de Junio. Habrá entregas casi diarias. Estad atentos.

Pues dejamos Agra con un sabor un poco agridulce. Nos encantó lo que visitamos, pero nos dio mucha rabia ver delante de nuestras narices tanta corrupción. “Incredible India”, como reza la campaña oficial de turismo del gobierno indio.

Llegamos entonces en tren a Kajuraho (Madya Pradesh) el lunes 10 de Mayo , después de un retraso de cinco o seis horas, retrasos que pararían a ser una cosa normal en cada trayecto de Indian Railways. Afortunadamente un empleado del hotel en el que nos alojaríamos estaba esperándonos para arreglar un buen precio en un rickshaw compartido hasta el pueblo, a unos 7 km de la estación. Por fin logramos disfrutar de un trayecto de diez personas embutidas en uno de esos vehículos de tres ruedas. Las familias indias suelen hacerlo así por sistema. El barullo aquí gusta mucho, y el ahorro en rupias es algo casi imprescindible.

En Kajuraho nos alojamos en una habitación con aire acondicionado, no por capricho, sino para evitar los 45 grados a la sombra de un calor seco que ni en los peores días de verano en Sevilla. Y para los que no hayan visitado la India ¿qué hay en Kajuraho? Pues este pequeño pueblo aloja los “templos del Kamasutra”, sí, esos que están decorados con multitud de esculturas entre las cuales algunas son de contenido erótico. Y digo algunas porque, contrariamente a lo que yo esperaba, la gran mayoría de las esculturas no esconden posturas sexuales acrobáticas u orgías, sino más bien bailarinas celestiales, escenas de la vida diaria india, músicos y demás. O sea, que se me antoja que lo del Kamasutra es fruto de un excelente trabajo de marketing internacional que debería servir de ejemplo en cualquier MBA que se precie. Y no quiero decir que los templos no merezcan la pena ¡ojo! Los templos son una maravilla, y el conjunto que los recoge, rodeado de césped, arboles, pájaros y algún que otro mono, forman un entorno muy agradable. Lástima que la época en la que los hemos podido visitar haya sido plena temporada baja, pero baja baja, dado el calor sofocante que no se nos olvidará en mucho tiempo. Por ello nos tuvimos que levantar a las 5:30 de la mañana y visitar el conjunto a partir de las 6, hora en la que abría el espacio. ¡En mi vida he madrugado tanto como haciendo vacaciones en la India! Elena ¿no te lo crees, no? De verdad a estas alturas del viaje incluso yo mismo propongo fijar el despertador a las 6 de la mañana, y lo de acostarse a las 22 horas es algo más que común. Por esa parte sí que estoy deseando volver a trabajar…. ¡Ja, ja!.

En definitiva, en Kajuraho sólo pasamos una noche y la mayoría del día en la habitación enganchados al aire acondicionado. Aquí os adjunto fotos de los templos y como no, una posturita, al parecer la preferida en los siglos X y XI cuando se construyeron los templos. Sugiero lo de posturita preferida porque además de presentar menos esculturas eróticas de las que esperábamos, esta pareja que parece más bien estar jugando al “Enredos”, se repetía constantemente. Además de pocas eran escasamente ocurrentes. ¡No me explico todavía lo del Kamasutra¡. Pero me repito, los templos preciosos.



Y como anécdota de esos dos días, tuvimos la oportunidad de llamar por teléfono a la ya no tan recién Doctora Francisco Bordas. Desde aquí, y para que quede patente por mucho tiempo ¡felicidades! Me encantó hablar contigo Roser y como no con la niña, María José, a ver si repetimos ¿no?

El martes 11 de Mayo tomamos un tren nocturno rumbo a Varanasi. Afortunadamente, y a diferencia de lo que les ha ocurrido a nuestros amigos que han visitado Kajuraho antes que nosotros, finalmente Kajuraho tiene conexiones de tren con Agra, de donde veníamos, y con Varanasi. Precisamente la línea a Varanasi tenía tan sólo un mes, y debido a la todavía poca popularidad de dicho tren, y a que era temporada baja, Andrés y yo viajamos completamente solos en todo el vagón 2AC,algo inaudito en la India.

El miércoles 12 de Mayo llegamos a Varanasi con ilusiones de poder conseguir nuestros billetes a Sikim gracias a la información que habíamos conseguido del dueño del hotel en el que nos alojamos en Agra. Fue él quien nos desvelo la existencia de los billetes de tren denominados Tatkal. Éstos son un porcentaje concreto de los billetes de cada tren que sólo sale a la venta dos días antes de que parta el tren, sin contar el día de salida. Eso sí, pagando un poco más por ellos en comparación con la tarifa normal. ¡Entonces aún teníamos posibilidades de llegar a Sikim! Además, leyendo la revista “Trains at a glance”, traducido como “Trenes de un vistazo”, una revista que recoge todas las rutas y horarios de trenes de la India, también me percaté de la existencia de la”Tourist quota”, de nuevo otro porcentaje de los billetes de cada tren que quedaban reservados para turistas extranjeros, y que creo, sólo están a la venta en las oficinas para extranjeros que hay en las principales estaciones del país, entre ellas Varanasi.

Y allí que nos dirigimos nada más bajar del tren, a una oficina repleta e sofás y con aire acondicionado en la que los guiris, entre ellos nosotros, nos refugiábamos de los liantes conductores de rickshaws y de la marabunta de viajeros indios que se encontraba desparramada en el hall de la estación. Y sí, conseguimos billetes a Sikim haciendo uso de la “Tourist quota”, no hizo falta pagar “Tatkal”. Atención a los que vengan a la India. No nos ha sido tan fácil conseguir esta información de los billetes de tren, concretamente nos ha llevado dos meses y diez días, y tampoco creo que seamos unos pardos que no nos enteramos de nada.

Y Varanasi, pues que os voy a contar. Supongo que cada uno de vosotros tiene una imagen mental de lo que es esto, alimentada por las infinitas fotos del Ganges, de los baños de los peregrinos y de los ghats abarrotados (escaleras que bajan al río). Sí, es tal cual aparece en cada una de esas fotos que parecen tan especiales y difíciles de conseguir. El lugar no desmerece en absoluto su fama, y pudimos contemplar el colorido de los peregrinos, las poojas (rituales religiosos) al amanecer y al anochecer y las cremaciones durante dos paseos en barca por el agua sagrada del Ganges. De nuevo nos levantamos temprano, pero esta vez a las 4:30, para poder observar la luz del amanecer sobre los ghats, ocasión en la que compartimos barca con unas enfermeras de Bilbao que conocimos en el hotel. Si es que estáis ahí, Andrés y yo os mandamos un saludo enorme, fue un placer coincidir con vosotras y esperamos que vuestra visita al Templo Dorado fuera de vuestro gusto, parecía que nos habían dado comisión para convenceros de ir a Amritsar.



Una vez hemos dejado Varanasi se me hace más increíble aquello que observamos allí. Todo se me hace más especial en el recuerdo. De hecho cuando estábamos observando las cremaciones y las piras funerarias por la noche, las procesiones funerarias por el laberinto de calles estrechas, todo parecía ser algo normal, como si lo hubiera presenciado toda la vida. Pero ahora pasado unos días todo me parece algo fantástico y casi salido de una novela, las imágenes de los peregrinos bañándose y haciéndolo todo en el Ganges, los familiares acarreando en una camilla de bambú el cuerpo del difunto envuelto en tela blanca adornado con detalles dorados, y las propias piras funerarias sobre las que se alojaba cada cuerpo para ser prendida por un familiar con la cabeza rapada y vestido de riguroso blanco. Sólo podemos mostraros el detallo algo macabro de las enormes balanzas donde pesan la madera necesaria para quemar los cuerpos, así como la madera acumulada que espera para ser vendida.



Como gran sorpresa de nuestros días en Varanasi os cuento que nos encontramos en una oficina de correos a Doros, la alemana Dorothy que conocimos hacía algo más de un mes en Hampi y que nos dejó tirados el segundo día. Ahora sabemos que la chica está bien y que sólo se encontraba un poco enferma. Estas son las cosas que pasan en los viajes. La verdad es que me alegre de verla.

Ahora os dejamos, quizás sólo por uno o dos días. Muchos besos y saludos a todos.

Antonio

miércoles, 19 de mayo de 2010

Agra patrimonio de la Humanidad

Después de algunos días dedicados a mirar las noticias en internet y buscar rutas alternativas, la marcha continúa, ya iréis sabiendo más cosas, pero esto se lo dejo al Hitchcock de la casa porque a mí el suspense se me da regular.

La siguiente parada la hemos adjudicado a la ciudad del Taj Mahal, nos vamos de Chandigarh con un sabor de boca impreciso, ya sabéis, como un yogur de limón, que da fresquito pero no es sabrosón y esperamos un episodio algo más intenso en Agra. A mí los sitios tan famosos me ponen un poco tenso, la expectativa de algo grande o muy especial me provoca cierto estrés, supongo que quiero estar a la altura del momento y levantarme ese día con los sentidos a flor de piel para poder apreciarlo como se merece o tal vez sea algo más corriente y lo que me pasa es que no quiero que no me guste ¿os imagináis? Después de tanta peripecia por la India y con lo que hemos pasaíto, llegar a “uno de los edificios más bellos del mundo” y que no te guste, ¡no por favor! Nos tiene que gustar.El trayecto de tren no estuvo mal aunque ha sido uno de los más incómodos, habíamos comprado billetes en Sleeper Class, vas sin aire acondicionado pero los ventiladores funcionan bien y las ventanas están abiertas, claro que el ruido es algo más… el ruido es algo más y los compañeros de viaje… bueno la litera de Antonio que se suponía que era la de abajo con ventanas y sol en la carita estuvo todo el tiempo ocupada por el que tenía que ir en la más alta y Antonio tuvo que ocupar la del carota ese sin ventana y con el techo pegado a la chepa hasta que llegó la hora de dormir y entonces el vecino con todo sus _____es le pregunto “oye, ¿tú que cama prefieres?” ¡qué fino eres cari! Ahora que te entra la piruji por la ventana y que te puede despertar cualquiera que pase le preguntas al chiquillo que qué cama prefiere ¿no? Pues ahora te quedas abajo ¡Hombre ya! Bueno tonterías de bajo calibre al margen llegamos a Agra con un par de horas de retraso, es decir, a las tres de la mañana.

Previendo lo intempestivo de la hora de llegada habíamos reservado una habitación en un hotel con servicio de recogida a la estación y un señor nos esperaba con su rickshaw. Le dimos cincuenta rupias por la espera y nos quedamos con la segunda habitación que nos enseñaron, más sencilla, claro.

A la mañana siguiente desayunamos en el hotel y el dueño nos puso un poco en alerta de los peligros de Agra ¡chan!¡chan! Lo liantes que son los conductores, que no comiéramos en los alrededores del Taj porque nos iban a envenenar para sacarse una comisión del hospital, etecé, nos lo creímos a medias pero le compramos lo que nos quería vender que era un servicio de rickshaw para dos días llevándonos donde quisiéramos de Agra por 500 rupias (alrededor de ocho euros). Teniendo en cuenta que las distancias en la ciudad son bastante largas, que hacía calor y que no nos apetecía tener que regatear diez veces con conductores, nos pareció hasta buen precio, además al día siguiente tendríamos que levantarnos muy temprano para llegar al Taj Mahal a las seis de la mañana, que es cuando abren, para verlo sin calor y sin la marea de visitantes que los autobuses comienzan a derramar en el mármol a partir de las nueve.

Ese primer día le dijimos a nuestro conductor Vicki que nos llevara al Fuerte de Agra, un conjunto de edificios que hoy es patrimonio de la humanidad y que tiene unas vistas preciosas del Taj Mahal. El fuerte lo comenzó a constuir el emperador Mogol Akbar y su nieto Shah Jahan ,quien también mandaría construir el Taj Mahal, lo llevaría a su máximo explendor, irónicamente éste último terminó aquí sus días mirando hacia el Taj encerrado en un torreón a manos de su propio hijo Aurangzeb, el ansias que no pudo esperar que muriera papá para heredar el trono. De telenovela. Bueno, seguro que conocéis a más de uno que no dudaría en hacer lo mismo si tenemos en cuenta que el trono propiamente dicho, o sea, el sillón del salón de audiencias principal le había costado a papi más que el Taj mahal ya que, entre otras fruslerías llevaba el diamante más grande del mundo en aquel momento, el célebre Koh-i-noor que mil aventuras más tarde fue “adquirido” por los ingleses y retallado para buscarle un huequito entre las joyas de la corona de la reina Victoria, es que a ella estos detalles le pirraban, era muy fácil de regalar la Vicky.

El fuerte mira hacia el Taj Mahal

Con los siglos vinieron los clasicos ataques al fuerte y a pesar de los veinte metros de altura de las murallas, invasiones y erosiones varias lo dejaron bastante tocado. El gusto de los ingleses del XIX por “¡adecentar esas ruinas! ¡es que lo tienen tó roto!” y posteriormente el turismo y sus divisas extranjeras se encargarían del lavado de cara que nos lo presenta ahora con un aspecto más que saludable. Una rica variedad de patios, jardines, salones de audiencias y mezquitas en arenisca roja y mármol blanco te entretienen la mañana saboreando rincones que un día debieron estar cubiertos de alfombras carísimas. Y músicos y bailarinas y cosas de estas así miliunanochescas.

Antonio aguanta unos segundos al terrible sol de Agra

Cuando salimos del fuerte y después de llevarnos a tomar algo a un restaurante donde recibía comisión y donde seguro que no nos iban a envenenar (madre mía las patrañas que nos cuentan a los turistas) el peor actor revelación por su papel de conductor de rickshaw enrollado y de confianza no pudo esperar más y nos quería llevar a unos talleres de mármol sin obligación de comprar nada, claro. MEEEEEEEE!!!! Error!!! “¡Tú nos llevas ahora mismo al Baby Taj!” le dijimos nosotros, y allá que fuimos al pequeño cenotafio (una tumba pero con habitaciones y jardines, como el Taj Mahal muy al uso en el siglo XVII en Agra) que en realidad se llama Itimad-ud-daulah y sirve de eterna morada para el abuelo de Mumtaz Mahal, un noble que había sido un primer ministro y estaría hiperforrado. Con una atmósfera encantadora y unas tallas en mármol pioneras en la zona y las más delicadas por los siglos de los siglos, el Baby taj fue el primero de Agra. Luego el Taj Mahal haría sombra a todos por su magna complexión.

El Itimad-ud-daulah con turistas indias

Vista de una de las puertas del Baby Taj desde su interior

Después del baby taj queríamos ver la puesta de sol desde las espadas del Taj Mahal, un rinconcillo al otro lado del río donde vamos todos los turistas, con razón, al atardecer. Coincidimos con el rodaje de un anuncio pero nos dejaron mirar y pasar un rato contemplando esto que veis en las fotos y que de verdad me encantaría que vinierais un día a ver con vuestros ojos porque vale la pena. La verdad es que yo no soy muy melogramático con estas cosas y no me suelo quedar sin aliento y caer de rodillas con lágrimas en los ojos diciendo que ya puedo morir tranquilo cuando veo algo así, pero casi. La escena era muy bonita, entre nosotros y el edificio está el rio Yamuna y en las riberas hay pastores con sus cabritas, idílico.

El Taj Mahal es identico por las cuatro caras, esta es la Norte

Este soy yo haciendo el mongolito con mi Bob esponja.
Un beso a los que me regalasteis este talisman

Para finalizar el día 1 de nuestro contrato con el fitipaldi que me llevaba agarrado a cualquier cosa para no salirme del rickshaw le pedimos que nos acercara al Citibank y luego le dejamos que nos llevara a un taller de alfombras. Abstrayéndome de la cutre sensación de que estábamos allí sin ningún interés por comprar y sólo para que el perlas éste se llevara su comisión, disfruté de la visita a los talleres en los que había señores haciendo alfombras de lana en telar y nudo a nudo. “Gracias, gracias, no, no queremos comprar nada porque pesa mucho ni queremos que nos lo enviéis a casa porque no tenemos de eso”. Fin del primer acto, Vicki nos deja en el hotel sin grandes despedidas, no hemos sido una buena presa para él y mañana nos llevará el otro conductor al Taj Mahal. Good night Vicki! Sentimos llevar dos meses en la India y venir un poco chuceaos.

Pues bien, como habíamos acordado con el segundo chófer nos levantamos a las 5:00 y a las 5:30 estaba allí el mismo que nos había recogido en la estación para llevarnos al monumento patrimonio de la humanidad que mantiene en pie la ciudad y que hizo que hace diez años cerraran todas las fábricas del polo químico de Agra en pos de la blancura del mármol y la industria del turismo, una reconversión que limpió el aire del humo de las chimeneas y llenó las calles -presumo- de gente que se quedó sin trabajo y se metieron a liantes de turistas (sólo es una sospecha mía, para datos reales, consultar otras fuentes cualesquiera). Tuvimos mucho tino al elegir esta hora del día para venir porque, aunque había gente, no estaba abarrotado y pudímos pasear tranquilamente por todo el conjunto. Tal como había leído en alguna parte, el Taj Mahal gana en belleza cuanto más te acercas a él, es enorme y las fotos nunca harán justicia plena del encanto que exhala, sin entrar en misticismos y sin abusar de vuestra paciencia con poesía barata es como si de repente mil violines…. ¡que noooo, que es coña! Que nos gustó muchísimo y se nos pasaron tres horas volando, tan solo una cosa me dejó un vacío en el corazón ¡¡¡¡¡NO TIENEN TIENDA DE SOUVERNIRS!!!!! Sólo vendían unos llaveros con unas bolas de plástico con aguanieve que llevaba una maqueta microscópica y amorfa dentro, si lo mirabas a más de quince centímetros de distancia podía parecer la Alhambra mismo. ¡Qué chasco carrasco! Todavía no estoy del todo bien. Os dejo con unas fotos.

Un poco de cara de sueño es normal

La puerta sur, principal entrada al recinto

Con el regustillo nos fuimos a desayunar, nuevamente frustramos un intento comisionista en el chófer al pedirle que nos llevar al hotel, nada de sitios especiales. El resto del día lo pasamos en Fatehpur Sikri otro patrimonio de la humanidad por la UNESCO a 40 km de Agra. Esta ciudad fortificada fue habitada durante sólo catorce años porque se dieron cuenta que tenían menos agua que la bodega de Massiel. Es muy bella (no Massiel no, la ciudad) y casi todo está intacto, hay tres palacios, tres joyeros de piedra para las tres esposas del emperador, la cristiana, la musulmana y la hindú, salones de audiencias públicas y privadas y hasta un escenario sobre una alberca y unas plataformas a varias alturas para disfrutar de los espectáculos nocturnos. El harém, las mezquitas y algunas tumbas completan el conjunto.


El salon de audiencias

Detalle de un capitel

Después de la visita volvemos a Agra un poco cansados, comemos algo en el hotel y nos vamos a la estación que tenemos tren nocturno, mañana más.


Información especial para aquellos que decidan viajar a Agra.

En la entrada de todos los monumentos te entregan un ticket de esos que se les corta un trocito con una línea de puntos por un lado. Los tickets de turistas son muy caros, los nacionales pagan 10 rupias y nosotros 250 y 750 en el Taj Mahal. Pues bien, en el Taj no estamos seguros de que ocurriese pero en todos los demás y con especial descaro en Fatehpur Sikri, se quedan con el ticket sin romperlo bien diciéndote que pases sin más o bien dándote el cambiazo por un ticket antiguo, a nosotros nos dieron uno sellado en diciembre de 2009, entramos e hicimos la visita divinamente pero ellos con el ticket nuevo que tú acabas de pagar y que ellos han guardado sin romper se van a la taquilla por la puerta de atrás y lo ponen nuevamente a la venta, todo el mundo está en el ajo así que se reparten las 250 rupias y el Indian Arqueological Survey que es la institución que se encarga de mantener los monumentos no ve ni un duro. A la salida de Fatehpur Sikri acudían a nosotros un montón de niños y algún conductor de rickshaw para recuperar nuevamente el ticket reutilizado ya mil veces a cambio del cual supimos que les darían 50 rupias. Nosotros nos sentimos muy avergonzados y humillados por esta corrupción y queremos que se detenga, tenéis que estar atentos cuando paséis por la puerta y no soltar nunca el ticket, si hace falta haceros los guiris y montad la pataleta, doblad el ticket en cuanto os lo den en la taquilla para que no lo puedan volver a vender o inventaros lo que sea, ellos intentarán entreteneros con el registro de las mochilas mientras dan el cambiazo pero que no lo consigan y sobre todo nunca le deis el ticket a nadie en la salida, especialmente a los niños que se pasan el día allí tirados para conseguir dinero fácil. Nosotros rompimos los tickets y los tiramos a la papelera, esos ya no van a volver al ciclo. Si todos lo hacemos esos niños quizá vuelvan a la escuela y a lo mejor el IAS con el dinero ganado puede contratar a algún empleado más para que mantenga el edificio, que falta le hace.

Bueno amigos, hasta pronto, gracias por seguir ahí,


Andrés